¿Quién se ha llevado mi Blackberry?

“De: Keith Buxton
A: Todo el personal

Hola a todos:

Habréis visto el comunicado de Barry en el que nos desvela el emocionante programa para mejorar nuestra reserva de talento.

Como Director General de Talento (CTO) voy a supervisar el programa, que ha recibido el nombre de Proyecto Impulso. De acuerdo con el Proyecto Impulso dividiremos a los coempleados en tres categorías: A, B y C. Esta clasificación se hará de un modo científico y totalmente imparcial que evaluará a cada individuo en relación a unas conductas propuestas como objetivo. 
La Fase Uno empezará esta semana y consistirá en diseñar una Matriz de Conductas Clave personalizada. Invito a un representante de cada geografía a participar en la elaboración de nuestra Matriz de Conductas. 
Para más información consúltese en la intranet.”

(Lucy Kellaway, ¿Quién se ha llevado mi Blackberry?)


«¿Quién se ha llevado mi Blackberry?» es una divertida novela en la que vivimos, a través de la trascripción de su correo electrónico, el auge y caída de la carrera profesional de Martin Lukes, alto ejecutivo de la filial británica de una gran multinacional, a-b glöbâl. A lo largo de todo el libro acompañamos a Martin durante el año que dura su Programa Bronce de Coaching para Ejecutivos, en el que Pandora, su coach, le ayuda en mejorar y rendir un 22,5% más de sí mismo.

Lucy Kellaway es columnista de management del Finacial Times (columnas que en España publica Expansión y Empleo) y retrata, con realismo fotográfico y mucho sentido del humor, la complicada vida en una empresa como a-b glöbâl, llena de programas de mentoring, coaching, presiones presupuestarias, cambios de cultura empresarial, Programas para la Plena Productividad Permanente, reingeniería de procesos, políticas de Puertas Abiertas… y por supuesto, puñaladas en la espalda.

Martin Lukes, protagonista de la historia, es ambicioso e intrigante, como el Yago de Otelo, hipócrita como el Tartufo de Moliere, marido infiel y padre desastroso, además de un auténtico enemigo de la productividad, hipocondríaco, machista, tirano y total egocéntrico. No obstante, está muy lejos del Patrick Bateman de Easton Ellis, si no que su falta de moral junto con su torpeza e ineptitud le terminan convirtiendo en un personaje por el que uno no sabe si sentir pena o asco, mucho más cercano del entrañable Ignatius J Reilly, protagonista de La Conjura de los Necios.


Muy recomendable.
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